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Ser Empresario | April 24, 2017

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Magnolia Bakery llega a México

Magnolia Bakery llega a México
admin
  • On noviembre 29, 2014

Magnolia Bakery abrió por primera vez en 1996 en Greenwich Village, en la ciudad de Nueva York. Las antiguas dueñas, Jennifer Appel y Allysa Torey, comenzaron haciendo cupcakes y poco a poco adquirieron popularidad entre los clientes. En 1999, Jennifer terminó la sociedad y dejó el negocio a Allysa. No fue sino hasta 2006 que ésta le vendió a Steve Abrams y a su esposa la licencia de la marca. Hoy, después de tantos años, abre la tienda número 19 en la Ciudad en México en la colonia Polanco. Pero, ¿cómo fue que esta pastelería se hizo tan famosa?

Este emprendedor de 57 años ha incursionado en diversos mercados; en algunos ha tenido éxito y en otros no tanto. Pero en el sector restaurantero tenía una muy buena reputación, por lo que Allysa le propuso en un principio abrir dos o tres tiendas más. Después decidió venderle todo el negocio.

“Estamos emocionados de traer la experiencia Magnolia Bakery a México y de compartir nuestros postres, así como los productos del menú de comidas ligeras, el cual incluye una selección de especialidades locales. Además de nuestra primera sucursal en Polanco, esperamos abrir varias más en México en los próximos dos años”, dice el empresario.

Además de la capital mexicana, tienen presencia en Nueva York, Chicago y Los Ángeles, en Estados Unidos, y en ciudades como Beirut, Kuwait, Dubái, Abu Dhabi, Doha, Tokio y Moscú. En un futuro cercano abrirán otras sucursales en Arabia Saudita, Hong Kong, Singapur y Sao Paulo.

Como toda buena empresa, tienen un plan de negocios estructurado, pero lo extraño es que en un principio no estaba pensado para expandirse internacionalmente. Esa idea cambió hace aproximadamente cinco años cuando la reconocida tienda departamental Bloomingdale’s se acercó con la idea de expandirse a Dubái, Emiratos Árabes Unidos. Entonces le propusieron llevarse otra marca icónica neoyorkina a esa lejana ciudad.

“Al final decidimos probar la idea para ver si funcionaba y resultó que esa tienda fue tan exitosa que tuvimos que cambiar nuestro plan de negocios por completo. Ahí fue cuando muchas personas se nos acercaron para ver si queríamos franquiciar el negocio”, comenta.

En un principio, prefirieron concentrarse en el Medio Oriente, debido a que ya había gente capacitada ahí, la distribución de los productos era más fácil y conocían la cultura. Pero ahora decidieron apostar también por América Latina.

“Lo gracioso es que los franquiciatarios mexicanos son de los primeros que se acercaron a nosotros para traer Magnolia. Siempre estuvieron en contacto, pero por problemas con la marca no pudimos hasta ahora”, afirma el dueño de la pastelería. “Además, nunca hemos estado interesados en subfranquiciar, por lo que este par de hermanos tiene la licencia para todo el país. De esa forma puedo tener una relación más personalizada con cada uno de mis franquiciantes”, agrega.

Destaca que tiene planes para abrir más tiendas en territorio azteca, “pero no hay que adelantarnos, es fácil ser ambicioso y matar el negocio. Queremos asegurarnos de movernos inteligente y metódicamente antes de lanzarnos”, sostiene.

Una experiencia inolvidable

Abrams recuerda que entrar a la pastelería lo llevó de regreso a su juventud, cuando vivía en Greenwich Valley. En esta zona había muchos lugares que cocinaban todo con ingredientes frescos y Magnolia no era excepción.

“Al adquirir la tienda cambiamos algunas cosas para mejorar la experiencia del cliente. Modificamos recetas y agregamos 180 productos a la carta entre los que están: cupcakes, pasteles, cheesecakes, galletas, pudín de plátano, etcétera.”, dice el empresario. “Lo que buscamos en cada lugar nuevo que abrimos es crear recetas de ese país y obviamente tenemos que probar recetas mexicanas como la Rosca de Reyes y el pastel de Tres Leches”, agrega.

Uno de los objetivos de la tienda es ser una marca celebratoria, buscando ser parte de la vida de las personas y crecer con ellas desde que nacen hasta que tienen nietos, por ejemplo en bautizos, cumpleaños, bodas, baby showers, entre otros eventos. Steve afirma que los cupcakes son los que atraen a la gente, pero son otros detalles los que hacen que todos regresen.

Otra lección de esta marca es que se ha vuelto parte de la cultura popular estadounidense apareciendo en películas como “El Diablo Viste a la Moda” y “Mi novia secreta”, y en series de televisión como “Saturday Night Live”, “Modern Family” y “Sexo en la Ciudad”. Esto porque desde un principio se dieron a conocer como una marca de lujo aspiracional, donde el diseño de la tienda y la calidad de los productos van de la mano.

Magnolia es una marca 100 por ciento experiencial y sensorial, pues pretenden que los olores dentro de la pastelería les recuerden a las personas las recetas que añoran de su infancia. Una característica única de este lugar es que se cocina todo frente a la gente. Sin embargo, este acierto mercadológico fue una casualidad: en la primera tienda que abrieron tenían que hacerlo porque el espacio era reducido y no había opción. En la actualidad, esto da cierto valor al negocio porque involucra todos los sentidos. Algo que encanta a los consumidores.

“El crecimiento es lento, sobre todo porque la metodología es complicada en este modelo. Es muy fácil debilitar una marca cuando creces, por eso hay que dar pasos pequeños. Si quieren emprender, no se rindan. Ser un emprendedor es difícil y el fracaso llegará, es un aprendizaje continuo pero vale la pena”, concluye.

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