Voces Libres “Tortura Psicológica…”

Sergio Armendáriz

   “…Me mandas publicar esta carta en los principales medios del estado y de la Ciudad de México, que todo mundo sepa el calvario que estoy pasando gracias a las abiertas amenazas de mi sucesor, que me quiere endilgar todos los problemas imaginables desde los últimos 30 o 40 años, para hacer menos mis espectaculares logros en seguridad pública, educación y empleo, sólo por citar los más destacados…”, ruge a sus escasos acompañantes el antes poderoso personaje, ahora sensiblemente venido a menos, con ridícula vestimenta de shorts de mezclilla deslavados, camiseta o Jersey de los Dallas Cowboys y huaraches de plástico, además de vieja cachucha de béisbol azul marino, con el logo de los Steelers en color dorado, cara ajada con barba entrecana de más de tres días sin rasurar, y grandes lentes para el sol, que más parecen tratar de ocultar el conocido rostro que hasta hace menos de un año se repetía hasta la saciedad en los principales diarios y revistas del estado, “…que tome nota la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y que replique sus recomendaciones a todo el país, para que se sepa la tortura psicológica extrema que estoy sufriendo…”

 

“…Es un malagradecido, después de que con gran esfuerzo le heredé una paz social inigualable, los penales certificados, impecables, como hoteles de cinco estrellas, sin un solo motín, perfectamente controlados por la Policía Estatal y la Fiscalía General, un servicio de transporte moderno y eficiente, similar al de Nueva York o Boston, las instalaciones de la Feria de Santa Rita completamente remodeladas, para recibir a los más grandes artistas internacionales, el estadio de Béisbol nuevo y un imponente Hospital de Oncología totalmente terminado, solo pendiente de equipar; ni que decir de las modernas oficinas de gobierno en Juárez, Parral y Chihuahua, simplemente deslumbrantes, con los mejores acabados y sumamente funcionales; decenas de nuevas preparatorias en toda la geografía estatal y hospitales plenamente surtidos de todo tipo de medicinas, todo eso cuesta y mucho, ahí está la deuda aplicada a resolver las ingentes necesidades de todos los chihuahuenses, ¡nadie se robó nada!…”

   “…Yo debería estar en el gabinete federal, el Presidente me lo pidió repetidas veces y yo me negué, explicándole pacientemente que no era conveniente por el momento, ya que desataría las más audaces especulaciones de cara a la sucesión, primero fue la Secretaría de Agricultura, luego Gobernación y al final la Presidencia Nacional del PRI; en mi nobleza, no preví jamás las traiciones de Reyes, de Teto, de Lilia, de Marco Adán ni de Víctor, hicieron una labor de zapa digna de campeones internacionales de la intriga, deteriorando las bases mismas del partido, para que boicotearan una y otra vez la excelente candidatura de Enrique, mientras en la oscuridad entregaban la plaza a Corral, que la supo aprovechar bastante bien, con un discurso mentiroso y falso, igual que el de García Chávez, sobre imaginarios fideicomisos y acciones de un banco que nunca ha existido…”

El nerviosismo creciente es evidente, con temor voltea constantemente hacia todos lados, esperando lo peor, las constantes acusaciones públicas de su sucesor han hecho mella finalmente en el deteriorado estado físico y mental del personaje, quien teme ser detenido y extraditado en cualquier momento, por lo que casi no sale de su residencia en lujoso fraccionamiento privado, mientras devora las noticias que parecen anticiparle los más funestos augurios, ante la certidumbre de que ahora sigue él; la despensa y los satisfactores más básicos le son llevados a diario por cercanos familiares, a los que tiene que darles cada vez más dinero, pues su frágil lealtad parece desmoronarse rápidamente al constatar las dimensiones gigantescas del saqueo, del que poco se beneficiaron; su memoria no olvida los frecuentes maltratos y humillaciones recibidos del entonces colérico y poderoso político, a lo largo de los seis años anteriores.

   La confirmación de que la mayor parte de sus antiguos y fieles colaboradores son ahora vulgares soplones, amparados bajo el eufemismo de testigos protegidos, solo profundiza más la creciente agitación, desesperación y depresión que ahora lo acompañan de día y de noche, consciente de que sus más audaces esquemas de ingeniería financiera han quedado al descubierto, y que solo es cuestión de tiempo para que se descubra el destino de las decenas de casas de seguridad en todo el país, en las que se encuentran varios miles de millones de pesos, producto del saqueo despiadado a las arcas públicas del estado grande.

   ¿Sera esa la verdadera tortura psicológica que lo atormenta…?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *